viernes, 9 de mayo de 2008

modelos de perfil profesional de comunicador...

Los cambios producidos en la EAP de Comunicación Social son la expresión de las crisis y transformaciones en el mundo y en particular en América Latina. Expresan, también, modelos que han predominado en la formación de comunicadores , que de diversas maneras integran en el currículo los saberes recortados históricamente como pertinentes en función de diversos perfiles y determinaciones socioprofesionales. Estos modelos son los siguientes:
El modelo de la formación de periodistas, originado en los años cincuenta, el más antiguo y más fuertemente arraigado hasta la fecha en las escuelas universitarias, a pesar de su tradicional enfoque técnico y pragmático, tiene como uno de sus elementos constitutivos el propósito de su incidencia político social a través de la conformación de la “opinión pública”, dónde tanto la indagación sistemática como la ética profesional tiene la mayor importancia. Los operadores profesionales de la información social, previstos por este modelo, habría de ejercer nada menos que su autoridad moral como el “cuarto poder” de la democracia moderna, dando a conocer “objetivamente” los “hechos” y orientando responsablemente su interpretación. Subyace a este modelo una noción de comunicación como difusión y por tanto un énfasis en la producción de mensajes.
El modelo del comunicador como intelectual, originado en los años sesenta, el que concibe al comunicador desde una perspectiva humanística, subordinada la habilidad técnica a la cultura encarnada en sujetos capaces de impulsar, a través de los medios de difusión, la transformación de la dinámica sociocultural conforme a marcos axiológicos bien definidos. Enfatiza, sobre todo, un manejo competente y responsable de los “contenidos” y de los “medios” como lenguajes. Este modelo remite a una teoría de la comunicación y a una ética social mucho más amplias y complejas que las correspondientes a los operadores de la difusión masiva. El comunicador debe tener la disposición de “saber de todo” y a “usar” las disciplinas y saberes más diversos.
El modelo del comunicador como científico social, originado en los años setenta, tiende prácticamente a abandonar la formación instrumental y la habilitación profesional para enfatizar el estudio de las prácticas y sistemas de comunicación desde los niveles teóricos y epistemológicos más abstractos y desde una perspectiva “crítica”, no sólo de las prácticas comunicacionales y las estructuras sociales, sino desde los propios saberes del campo. La utopía de la emergencia de una comunicación social que funcione “contrahegemónicamente” supone la capacidad de develar el carácter ideológico de los mensajes y de los sistemas o “aparatos” en su totalidad como instrumentos de dominación que es necesario “liberar”.
El modelo de comunicación para…., surge en los años ochenta, como una respuesta a la separación de la teoría y práctica de las demandas sociales que se traduce en una nueva propuesta de acción profesional. Esta orientación se genera de acuerdo a las relaciones laborales de los alumnos, en el campo del desarrollo, la salud, la educación y otros, entonces se hace comunicación para el desarrollo, comunicación para la salud, comunicación para la educación, etc. La lógica es que toda la sociedad requiere de apoyos comunicacionales. Esta fue impulsada por organismos internacionales como la FAO, UNESCO, OMS y las ONGs entre otros. Este enfoque revaloró las prácticas comunicativas, es decir se encontró otras formas de aplicación en la sociedad, comenzando a desmitificar de que el único campo de la comunicación es el periodismo y los medios masivos .
Por otro lado, Raúl Fuentes sostiene que a partir de los años ochenta, periodo en que comenzó el crecimiento exponencial de las escuelas de comunicación y de población estudiantil, lo que ha predominado en el currículum es una diversa yuxtaposición de elementos de estos tres primeros modelos, que apuntan, unos hacia las disciplinas profesionales y la transformación práctica de los oficios; otros, hacia las humanidades y la conformación crítica y creativa de cosmovisiones intelectuales integradas; otras más, hacia las ciencias sociales y su afán de comprensión de olas realidades históricas para intervenir sobre ellas y modificarlas.
¿Cuál es el modelo en el cual se inscribe la actual propuesta de formación académico y profesional del comunicador de nuestra Escuela? El modelo se sintetiza en el perfil profesional de comunicador social que proponemos. En un equilibrado peso entre lo académico y lo profesional en el marco del desarrollo de la comunicación e información del siglo veintiuno que ha transformado el quehacer de comunicador social.